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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Creo que vale la pena volvernos a referir a las octavas de pensamiento, ya que éstas existen dentro de la atmósfera de la misma manera que los estratos existen dentro de la Tierra. Creo que sería sensato definir en alguna medida estas octavas. La primera que mencionaremos es la octava del crimen, la cual es la más delgada de todas, a pesar de las apariencias en la actualidad. La segunda es la octava del odio —considerablemente más gruesa. La tercera es la octava de la ira —mucho más gruesa. La cuarta es la octava de la crítica y condenación —aún más gruesa. Ésta es la octava predominante en la que gran cantidad de seres humanos se desenvuelve sin saberlo. De aquí para arriba comenzamos a entrar a la Luz y nos encontramos primero con la Octava de la Tolerancia, que es la voluntad de darle a todos libertad de pensamiento y palabra. Luego, entramos a la Octava del Júbilo, en la que nos encontramos regocijándonos en el reconocimiento del Poder Divino en nosotros. La siguiente es la Octava del Amor Puro, de la cual inequívocamente sentimos la Presencia de Dios, la “Magna Presencia YO SOY”, en acción. De esta subimos a la Octava de la Felicidad Perfecta. Toda vez que le permitimos a nuestra conciencia —esto es, nuestro pensamiento, sentimiento y palabra hablada —espaciarse en la cualidad de cualquiera de estas octavas, no sólo tenemos lo que hayamos generado de dicha cualidad, sino que nos abrimos a la vertida total de esa octava en la que nos encontramos. Esto entraña la plena acumulación de esa cualidad generada por la masa de la humanidad —pasada y presente—, y existe dentro de la atmósfera que cubre la superficie del planeta, en el que todos los individuos viven y se mueven. Esta ilustración sencilla nos muestra lo necesario que es gobernar el pensamiento, el sentimiento y la palabra hablada y hacer un esfuerzo determinado para entrar a las Octavas Superiores de Conciencia. Cuando hacemos esto, encontramos que a través de estas octavas —de la Tolerancia para arriba— hay una condición que se parece a un embudo con la parte angosta hacia abajo, directamente desde la Deidad que está constantemente vertiendo Su Presencia, Energía y Sustancia dentro de estas octavas. Todas las octavas por debajo de la del Amor son creaciones humanas —no de Dios, la “Magna Presencia YO SOY”. La humanidad es la única que trata de dividir a Dios. Dios, la “Magna Presencia YO SOY” nunca trata de dividirse a Sí mismo. Dios es TODO —presente por doquier— para todos aquellos que acepten esta Plenitud de la “Magna Presencia YO SOY”. De nada sirve que los estudiantes o individuos sientan que no pueden gobernar la forma externa o la periferia de sus pensamientos, sentimientos y acciones, lo cual el cuerpo es, ya que Yo sé de manera categórica que ellos sí pueden y ¡tienen que hacerlo! Y cuanto antes asuman las riendas, acepten su Dominio Dado-por-Dios y lo utilicen, tanto más rápido encontrarán la Verdadera Felicidad. De por sí, ya el ser humano o externo ha sido durante demasiado tiempo el usurpador del Poder de Dios, alimentando al individuo con bagazo y malezas cuando bien hubiera podido mantener la atención fija en Dios, la “Magna Presencia YO SOY” y recibir el Néctar de la Eterna Juventud y Vida y desenvolverse en esa Octava de la Felicidad Perfecta, la Perfección de Dios — el Jardín del Edén. Saint Germain
Artículo publicado originalmente en:http://yosoyespiritual.com/las-octavas-de-conciencia-ascendentes-saint-germain/

https://www.youtube.com/watch?v=NacmBF3xDGg

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