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jueves, 21 de mayo de 2015

Introducción a la Meditación Taoista

Introducción a la Meditación Taoista
Esta recopilación de información toma traducciones de algunos textos chinos (I Ching, Tao te king, Ta I Gin Hua Dsung Dschi), y conocimientos propios al respecto. Esta elaborada para mis discípulos que comienzan el camino. Este texto es solo una ayuda. Llegar a la iluminación, al Tao, al Vacío y la inmortalidad exige la guía directa de alguien que ya conozca el camino.

Para reconocer si un peldaño del camino es válido, basta recordar que solo avanzamos apoyándonos en la Comprensión.
Si no estamos de acuerdo, lo mejor es no avanzar.

Quien conoce el camino tiene una comprensión integral de los sistemas simbólicos y puede mostrar como cada una de sus enseñanzas encajan en el tejido del conocimiento. Pues se trata de conocimiento directo y propio.

En Oriente se dice que el hombre esta compuesto de tres palacios.

El palacio Celestial (La cabeza)donde mora el Soberano (en el cerebro, en el entrecejo) el palacio del Fuego (El tórax) donde mora el usurpador (el corazón, el ego) y el palacio de lo Abismal, del  Agua  (el vientre) donde moran las aguas de la vida primordial (los riñones y el sexo). 

Desde el palacio celestial comienza una vía que lo conecta con el palacio del medio, es la nariz y los conductos de la respiración. Desde el palacio celestial comienza un canal que lo conecta con el palacio inferior, es la boca y los conductos de la digestión.
La columna tiene los conductos que unen el palacio inferior con el medio y el superior. Tenemos así una trinidad y una unidad. En cada palacio la unidad está al centro y la trinidad vuelve a reproducirse en cada una de las ocho direcciones conformando el BaGua.

De cada palacio salen dos apéndices, dos piernas del inferior, dos brazos del medio y dos orejas del palacio celestial. Estos seis corresponden a las seis posiciones de los hexagramas del libro de las mutaciones (I-ching) y permiten al hombre hacer conexión con el mundo que lo circunda.

Por eso el oído oye lo que el ojo aún no ve, como cuando escuchas una manada de elefantes que se acerca. Pero en el centro del palacio celestial esta el TAI, del yin y del yang, los ojos derecho e izquierdo, que son el Sol y la Luna para percibir mejor los fenómenos que te circundan desde el Cielo. Por eso los ojos pueden ver el relámpago del trueno que el oído aún no oye.

Las piernas son las dos líneas inferiores de los hexagramas del I-ching y según sean tus pasos es tu suerte terrenal.
Las manos son las dos líneas del medio del hexagrama y según sean tus obras será tu suerte humana.
Las orejas son las líneas superiores del hexagrama y según sea la música que frecuentemente busque tu entendimiento, así será tu suerte celestial.

El eneagrama tiene la unidad del curso circular, la trinidad, y la héxada.  

Mediante el curso circular de la Luz es producida la concentración de la energía motriz (espacio de Madera), de esa manera el Espíritu (espacio de fuego) es protegido y sometido al instinto (espacio de metal yin, el lago). Este es el medio mágico para la disminución de la muerte, de lo oscuro (espacio del agua) y retornar a lo Creativo (espacio del metal yang, el Cielo) ya que la Luz es justamente lo Creativo.
  
Así la Fuerza Verdadera Una (Chi) existirá en abundancia, la Luz se inflamará y la pulgada cuadrada del entrecejo se fijará y se cristalizará. Y puede así ser gestado el fruto santo, engendrándose un cuerpo.

La fuerza de los riñones corresponde al trigrama KAN, el agua. Cuando las pulsiones le agitan, fluye hacia abajo, dirigida hacia fuera y engendra niños. Si en el momento de la liberación no se la deja fluir hacia fuera, sino que se la conduce de vuelta mediante la fuerza de la concentración, de manera que puje hacia arriba en el crisol de lo Creativo y refresque y nutra corazón y cuerpo, eso es el método retrógrado en el que reposa el Tao de la Luz.

El curso circular de la luz no solo es un curso circular de la simiente del cuerpo, sino que es un curso circular de la verdadera fuerza formativa, creativa.

El corazón del hombre corresponde al trigrama LI, el Fuego.  La llama del fuego empuja hacia arriba cuando ambos ojos contemplan las cosas del mundo, es con visión dirigida hacia fuera. Si ahora se cierra los ojos y la mirada se revierte, dirige hacia dentro y contempla el espacio de los antepasados  (Trueno, madera), eso es el método retrógrado.
  
El Aprendiz empero, sabe destilar completamente el instinto oscuro, de manera que se transforme en pura Luz.

Al comienzo del Trabajo uno debe sentarse en una habitación tranquila y bien ventilada. Aflojarse el cinturón y el cuello de la camisa, despojarse de las gafas, el reloj y las joyas y sentarse sobre un cojín grueso y firme. Si se necesita mayor elevación uno puede poner debajo una guía telefónica.

Uno se acomoda de modo que el cuerpo sea como madera seca, (perfectamente quieto, estable y en equilibrio), que el corazón sea como cenizas enfriadas. Luego se dobla el cuello atrás y adelante. Se hace girar los ojos en ambas direcciones. Se estira la columna como si una cuerda invisible atada a la coronilla la halara  hacia arriba. La parte de atrás del cuello debe hallarse estirada y recta con la columna, con la garganta ligeramente comprimida por delante. La cabeza, pero no el cuello, está algo inclinada hacia delante. Hay que evitar encorvar los hombros y contraer el cuello. Se mantienen los hombros ligeramente redondeados atrás y completamente relajados.
No se deje colgar el abdomen. Manténgase el abdomen, el ano y el orificio genital ligeramente contraídos para impedir la fuga de energía vital. Esto favorece la circulación interna del Chi.

Frótese ambas palmas para cargarlas de Chi y con los dedos índice y medio trace círculos en torno a ojos y oídos para masajear de arriba abajo los lados de la nariz. Así relajamos el rostro y con ello mente. Así se magnetiza el extremo de los canales energéticos facilitando el ascenso de Chi por los canales de la columna durante la meditación.

Coloque la mano derecha sobre la palma de la mano izquierda y deje que los pulgares se toquen.
Baje los párpados de ambos ojos y mire hacia dentro y purifique el corazón, lave el pensar, interrumpa los placeres y preserve la simiente.

Contemple con ambos ojos la punta de la nariz, siéntese derecho y cómodo, y fije el pensar al punto que está exactamente en medio de ambos ojos. Entonces está bien.

Diariamente siéntese en meditación con las piernas cruzadas. Detenga la Luz de los ojos, cristalice la fuerza sonora del oído y reduzca la fuerza gustativa de la lengua, es decir, la lengua ha de ponerse arriba, contra el paladar; haga rítmica la respiración de la nariz y fije los pensamientos al portal oscuro.

Si no se hace primero rítmica la respiración es de temerse que haya dificultades respiratorias por taponamiento. Cuando se cierre justamente los ojos, diríjase como medida hacia un punto sobre el dorso de la nariz, ahí donde la nariz tiene una pequeña giba. Entonces comienza uno a concentrar los pensamientos, el oído hace rítmica la respiración, cuerpo y corazón están cómodos y armónicos.

Solo cuando se baja los párpados en la correcta medida intermedia, uno ve llanamente  bien la punta de la nariz. Por lo tanto, se la toma como línea directriz. Importa solo que uno baje los párpados de la manera correcta y deje entonces irradiar la luz hacia dentro por sí misma., sin fatigarse en querer concentradamente que la luz radie hacia dentro. La observación de la punta de la nariz sirve solo al comienzo de la concentración interna, para que traiga los ojos a la correcta dirección del mirar y se mantenga con ello en la línea directriz; entonces se la deja estar.

Cuando uno, de resultas de la pereza, se torna soñoliento, levántese y camine en torno. Cuando el Espíritu se halla tornado claro, siéntese de nuevo. Cuando se tiene tiempo por la mañana, uno puede sentarse durante la combustión de una barrita de incienso. Pero también se puede en la tarde, aunque perturben los asuntos humanos. Sólo se debe poner de lado todos los enredos, y sentarse enteramente calmo por un tiempo. Con el tiempo podrá lográrselo, sin caer en la pereza y dormirse.

Cuando el oído no oye atento o los ojos no miran el dorso de la nariz también sucede que el corazón corre hacia fuera o viene el sueño.

Cuando uno, al bajar los párpados y tomar dirección de acuerdo con la nariz, no cierra enteramente la boca y aprieta firmemente los dientes, también acontece fácilmente que el corazón se apresura hacia fuera; entonces de prisa, se debe cerrar y apretar los dientes.

De esta manera se tiene necesidad, por lo más, de un Trabajo diario de unos pocos cuartos de hora; entran así por sí mismos corazón y respiración en cooperación y concordancia correctas; entonces no se necesita ya contar y la respiración se torna rítmica por sí misma. Cuando la respiración va rítmicamente desaparecen con el tiempo, enteramente, por sí solas, la pereza y la distracción.

Use ahora el tacto para seguir el ritmo respiratorio, sienta el contacto de su pulgar derecho en el momento mismo en que su corazón siente que aspira, luego sienta el contacto del índice derecho en el momento mismo en que vuelva a aspirar, siga con el dedo medio en la siguiente aspiración y así sucesivamente con el resto de dedos de la mano derecha y de la izquierda, entonces recomience con el pulgar derecho, ahora cuando su corazón sienta las expiraciones. Después de unos 3 o 4 recorridos su mente estará quieta y es posible que sienta las pulsaciones de su corazón. Si es así, es conveniente llevar la sangre hacia laperiferia del cuerpo para descongestionarlo y para que fluya armoniosamente. Lleve entonces la atención a la frente hasta sentir el pulso palpitando allí, luego lleve la atención a la oreja derecha y siéntalo también, así mismo siga con la muñeca de la mano derecha, el dedo gordo del pie derecho, el dedo gordo del pie izquierdo, la muñeca de la mano izquierda, la oreja izquierda y vuelva a la frente. Ahora su pulsación será más pausada y tranquila.

Hay que evitar que los principiantes, durante la sesión, cuando justamente han bajado los párpados, sean atrapados por el diálogo interno y obtengan confusas fantasías a causa de las cuales el corazón comience a correr de manera que sea difícil de dirigir. Para ello imite con la mente el sonido de la respiración. Los orientales usan las sílabas HUM SO, una para la aspiración y la otra para la expiración respectivamente. Su pronunciación es JAM SAH. JAM para inhalar, SAH para exhalar. A este tipo de palabra onomatopéyica la llaman MAMTRAM. Pronúnciese mentalmente el mantram JAM SAH acompañando la respiración hasta que se vaya calmando la respiración y concentrando la mente. Deje el MANTRAM, ahora su corazón será el que siente su ritmo respiratorio. Del salir y entrar de la respiración debe solo ser consciente el corazón, uno no debe oírlo con los oídos.
En este oír se oye solamente  que no existe ningún sonido; en este ver se ve solamente que no existe ninguna figura. Cuando el ojo no mira hacia fuera y el oído no escucha hacia fuera, se cierran y están dispuestos a sumirse hacia dentro.

El ojo no mira hacia fuera, baja los párpados e ilumina hacia dentro. Ilumina sobre este lugar. La boca no habla ni ríe. Uno cierra los labios y respira internamente. La respiración está en este lugar. La nariz no huele ningún olor. El olfato está en este lugar. El corazón íntegro vigila lo interno. Su vigilar está en este lugar. Los pensamientos no corren hacia fuera, los verdaderos pensamientos tienen duración por sí mismos.

Todas las mutaciones de la conciencia espiritual dependen del corazón, necesitas una extrema inteligencia y claridad y extrema absorción y tranquilidad.
Ahora que el corazón esta tranquilo, su sereno fuego irradia Luz concentradamente hacia arriba. La Luz es algo extremadamente móvil. Si se fija el pensar al centro entre ambos ojos, la luz radia dentro por sí misma. Uno no tiene necesidad de dirigir especialmente la atención a la pulgada cuadrada, es solo el comienzo.
Si los pensamientos están enteramente tranquilos, de modo que se vea la Luz en la pulgada cuadrada, la inteligencia espiritual alcanza por sí misma el origen.

Solamente que no se debe permanecer rígidamente sentado. Si ahora aparecen luego los pensamientos mundanos, sino que se debe investigar donde se halla este pensamiento, donde ha nacido, donde se extinguió. Pero con empujar más allá la reflexión (contemplación) no llega uno al final. Uno debe limitarse a ver donde ha nacido el pensamiento, y no debe buscar mas allá, por sobre el punto de origen; pues no es posible encontrar el corazón (conciencia) (entrar con la conciencia detrás de la conciencia)

Si la fuga de los pensamientos continúa incesantemente, cada vez mayor, interrúmpase y entre en contemplación: contemple y luego instituya otra vez la fijación. Esta es la doble cultura de la consolidación de la iluminación. Esto quiere decir curso circular de la Luz.

Solo después de un trabajo concentrado de 100 días será auténtica la Luz. Después de 100 días nace por sí mismo en medio de la Luz un punto del auténtico polo de Luz. De repente nace entonces la perla-simiente.

El obrar consciente consiste en poner la Luz en curso circular mediante la reflexión (contemplación) para que se haga manifiesta la liberación del Cielo. Nace entonces la simiente, se aplica el método para fundirla y mezclarla y crear la Luz.

Se forma luego el embrión que se desarrolla calentando, nutriendo, bañando y lavando. Esto es el no-obrar inconsciente. Sucede después de un año. Se demora un año para nacer el embrión, para que se deshaga de la cáscara y pase del mundo común al santo.

Si se quiere preservar el Espíritu primordial debe primero someterse incondicionalmente al Espíritu que discierne. El camino para someterlo lleva justamente a través del curso circular de la Luz. Cuando se ejercita el curso circular de la Luz se debe olvidar tanto cuerpo como corazón. El corazón debe morir, el Espíritu vivir. Cuando el Espíritu viva, la respiración comenzará de manera prodigiosa a girar. Para ello se debe dejar sumergir el Espíritu en el bajo vientre (plexo solar). Entonces la fuerza entra en relación con el Espíritu, y el Espíritu se aúna con la fuerza y se cristaliza.
Este es el método del como poner manos a la obra, acumulando Esencia.

Con el tiempo, en el alojamiento de la vida, el Espíritu primordial se transforma en la fuerza verdadera (chi). En ese momento se debe aplicar el método de girar la rueda de molino, para destilarlo de manera que se convierta en Luz. Este es el método del Trabajo concentrado, el curso circular de la Luz. Cuando la Luz está lista, puede formarse el embrión, entonces el Trabajo debe dirigirse al calentamiento y nutrición del embrión espiritual. Este es el método de la Conclusión.

Si solo cuidáis de la meditación por un cuarto de hora, podéis así acabar con diez mil eones y los mil nacimientos
.
Si entonces está formado acabadamente, para el cuerpo de fuerza del niño, se debe dirigir el Trabajo de manera que el embrión nazca y retorne a lo vacío. Este es el método de soltar la mano.
Esta es la sucesión del Tao en el método real para producir un Espíritu Inmortal y un hombre santo y eternamente viviente.

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